martes, 3 de septiembre de 2013

CARTA DE UN ESTUDIANTE DE PRIMERO DE ARQUITECTURA

 Autor: arquiPARADOS (Comunidad @arquiPARADOS)
Publicado originalmente el 06/04/2013 en el blog de Stepienybarno


A quien corresponda:


Soy un chico joven, acabo de empezar arquitectura y no, no estoy loco, lo que estoy es harto de las típicas frases que me toca oír tras la pregunta de “y tú, ¿qué estudias?” por parte de amigos y familiares y mi seguida respuesta: “…arquitectura”, tras la que viene la retahíla de frases funestas, pesimistas y tremendistas, algunas de ellas por parte de arquitectos incluso, lo cual me sorprende y me decepciona aún más, si cabe.


Pues sí, estudio arquitectura, y no estoy loco, tal vez este bastante más cuerdo que la mayoría, pero eso en estos tiempos, no importa demasiado. No soy de los que han empezado esta carrera con la típica frase: “cuando salgamos la cosa ya habrá mejorado”. No, ni yo ni muchos de mis compañeros, nosotros no podemos permitirnos estar locos, empezamos una de las carreras más duras que se pueden estudiar en este país, somos conscientes de que vamos a renunciar a muchas cosas, vamos a entregar la mayor parte de nuestro tiempo a una causa, y creedme que si fuera una causa perdida no estaríamos aquí.

Con la profesión golpeada por la crisis y por la legislación, la carrera más cara que nunca y las posibilidades de obtener una beca bajo mínimos, nosotros no podemos ser otra cosa que valientes guerreros ¿Por qué estamos aquí? ¿Por qué esos alumnos de quinto nos lanzan miradas extrañas y compasivas? oigo decir entre murmullos: “No entiendo como estos chicos siguen queriendo estudiar arquitectura”. Me entristece, me entristece mucho saber que gente que sabe mucho más que nosotros sobre esta carrera, sobre arquitectura, que ha tenido la oportunidad de estudiar las obras de los más grandes, que ha experimentado el placer de proyectar sigan sin entendernos.
 

Pues señores, estamos aquí, en primero de arquitectura, orgullosos y llenos de fuerza, porque si empezamos derrotados de esta no salimos vivos. Los que estamos aquí queremos, realmente, ser arquitectos; los que querían forrarse se han ido, esto ya no es negocio, los que seguimos aquí somos como muchos de vosotros allá en vuestro primer día de carrera ¿ya no os acordáis? Sin ninguna idea sobre quien era ese tal Mies o Wright, y cada día os fascinaba más, cada día veías la ciudad con ojos más críticos, más ávidos de arquitectura y ahora ya no podéis evitar radiografiar cada edificio al que entráis, casi automáticamente, como el que respira o anda, sin pensar.

Acabo de empezar arquitectura y no estoy loco, dejad que nos equivoquemos.

[agradecemos a @arquiPARADOS su pronta aceptación permitiendo la difusión de esta carta]

A quien corresponda:
Soy un chico joven, acabo de empezar arquitectura y no, no estoy loco, lo que estoy es harto de las típicas frases que me toca oír tras la pregunta de “y tú, ¿qué estudias?” por parte de amigos y familiares y mi seguida respuesta: “…arquitectura”, tras la que viene la retahíla de frases funestas, pesimistas y tremendistas, algunas de ellas por parte de arquitectos incluso, lo cual me sorprende y me decepciona aún más, si cabe.
Pues sí, estudio arquitectura, y no estoy loco, tal vez este bastante más cuerdo que la mayoría, pero eso en estos tiempos, no importa demasiado. No soy de los que han empezado esta carrera con la típica frase: “cuando salgamos la cosa ya habrá mejorado”. No, ni yo ni muchos de mis compañeros, nosotros no podemos permitirnos estar locos, empezamos una de las carreras más duras que se pueden estudiar en este país, somos conscientes de que vamos a renunciar a muchas cosas, vamos a entregar la mayor parte de nuestro tiempo a una causa, y creedme que si fuera una causa perdida no estaríamos aquí.
Con la profesión golpeada por la crisis y por la legislación, la carrera más cara que nunca y las posibilidades de obtener una beca bajo mínimos, nosotros no podemos ser otra cosa que valientes guerreros ¿Por qué estamos aquí? ¿Por qué esos alumnos de quinto nos lanzan miradas extrañas y compasivas? oigo decir entre murmullos: “No entiendo como estos chicos siguen queriendo estudiar arquitectura”. Me entristece, me entristece mucho saber que gente que sabe mucho más que nosotros sobre esta carrera, sobre arquitectura, que ha tenido la oportunidad de estudiar las obras de los más grandes, que ha experimentado el placer de proyectar sigan sin entendernos.
Pues señores, estamos aquí, en primero de arquitectura, orgullosos y llenos de fuerza, porque si empezamos derrotados de esta no salimos vivos. Los que estamos aquí queremos, realmente, ser arquitectos; los que querían forrarse se han ido, esto ya no es negocio, los que seguimos aquí somos como muchos de vosotros allá en vuestro primer día de carrera ¿ya no os acordáis? Sin ninguna idea sobre quien era ese tal Mies o Wright, y cada día os fascinaba más, cada día veías la ciudad con ojos más críticos, más ávidos de arquitectura y ahora ya no podéis evitar radiografiar cada edificio al que entráis, casi automáticamente, como el que respira o anda, sin pensar.
Acabo de empezar arquitectura y no estoy loco, dejad que nos equivoquemos.
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A quien corresponda:
Soy un chico joven, acabo de empezar arquitectura y no, no estoy loco, lo que estoy es harto de las típicas frases que me toca oír tras la pregunta de “y tú, ¿qué estudias?” por parte de amigos y familiares y mi seguida respuesta: “…arquitectura”, tras la que viene la retahíla de frases funestas, pesimistas y tremendistas, algunas de ellas por parte de arquitectos incluso, lo cual me sorprende y me decepciona aún más, si cabe.
Pues sí, estudio arquitectura, y no estoy loco, tal vez este bastante más cuerdo que la mayoría, pero eso en estos tiempos, no importa demasiado. No soy de los que han empezado esta carrera con la típica frase: “cuando salgamos la cosa ya habrá mejorado”. No, ni yo ni muchos de mis compañeros, nosotros no podemos permitirnos estar locos, empezamos una de las carreras más duras que se pueden estudiar en este país, somos conscientes de que vamos a renunciar a muchas cosas, vamos a entregar la mayor parte de nuestro tiempo a una causa, y creedme que si fuera una causa perdida no estaríamos aquí.
Con la profesión golpeada por la crisis y por la legislación, la carrera más cara que nunca y las posibilidades de obtener una beca bajo mínimos, nosotros no podemos ser otra cosa que valientes guerreros ¿Por qué estamos aquí? ¿Por qué esos alumnos de quinto nos lanzan miradas extrañas y compasivas? oigo decir entre murmullos: “No entiendo como estos chicos siguen queriendo estudiar arquitectura”. Me entristece, me entristece mucho saber que gente que sabe mucho más que nosotros sobre esta carrera, sobre arquitectura, que ha tenido la oportunidad de estudiar las obras de los más grandes, que ha experimentado el placer de proyectar sigan sin entendernos.
Pues señores, estamos aquí, en primero de arquitectura, orgullosos y llenos de fuerza, porque si empezamos derrotados de esta no salimos vivos. Los que estamos aquí queremos, realmente, ser arquitectos; los que querían forrarse se han ido, esto ya no es negocio, los que seguimos aquí somos como muchos de vosotros allá en vuestro primer día de carrera ¿ya no os acordáis? Sin ninguna idea sobre quien era ese tal Mies o Wright, y cada día os fascinaba más, cada día veías la ciudad con ojos más críticos, más ávidos de arquitectura y ahora ya no podéis evitar radiografiar cada edificio al que entráis, casi automáticamente, como el que respira o anda, sin pensar.
Acabo de empezar arquitectura y no estoy loco, dejad que nos equivoquemos.
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Soy un chico joven, acabo de empezar arquitectura y no, no estoy loco, lo que estoy es harto de las típicas frases que me toca oír tras la pregunta de “y tú, ¿qué estudias?” por parte de amigos y familiares y mi seguida respuesta: “…arquitectura”, tras la que viene la retahíla de frases funestas, pesimistas y tremendistas, algunas de ellas por parte de arquitectos incluso, lo cual me sorprende y me decepciona aún más, si cabe.
Pues sí, estudio arquitectura, y no estoy loco, tal vez este bastante más cuerdo que la mayoría, pero eso en estos tiempos, no importa demasiado. No soy de los que han empezado esta carrera con la típica frase: “cuando salgamos la cosa ya habrá mejorado”. No, ni yo ni muchos de mis compañeros, nosotros no podemos permitirnos estar locos, empezamos una de las carreras más duras que se pueden estudiar en este país, somos conscientes de que vamos a renunciar a muchas cosas, vamos a entregar la mayor parte de nuestro tiempo a una causa, y creedme que si fuera una causa perdida no estaríamos aquí.
Con la profesión golpeada por la crisis y por la legislación, la carrera más cara que nunca y las posibilidades de obtener una beca bajo mínimos, nosotros no podemos ser otra cosa que valientes guerreros ¿Por qué estamos aquí? ¿Por qué esos alumnos de quinto nos lanzan miradas extrañas y compasivas? oigo decir entre murmullos: “No entiendo como estos chicos siguen queriendo estudiar arquitectura”. Me entristece, me entristece mucho saber que gente que sabe mucho más que nosotros sobre esta carrera, sobre arquitectura, que ha tenido la oportunidad de estudiar las obras de los más grandes, que ha experimentado el placer de proyectar sigan sin entendernos.
Pues señores, estamos aquí, en primero de arquitectura, orgullosos y llenos de fuerza, porque si empezamos derrotados de esta no salimos vivos. Los que estamos aquí queremos, realmente, ser arquitectos; los que querían forrarse se han ido, esto ya no es negocio, los que seguimos aquí somos como muchos de vosotros allá en vuestro primer día de carrera ¿ya no os acordáis? Sin ninguna idea sobre quien era ese tal Mies o Wright, y cada día os fascinaba más, cada día veías la ciudad con ojos más críticos, más ávidos de arquitectura y ahora ya no podéis evitar radiografiar cada edificio al que entráis, casi automáticamente, como el que respira o anda, sin pensar.
Acabo de empezar arquitectura y no estoy loco, dejad que nos equivoquemos.
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Soy un chico joven, acabo de empezar arquitectura y no, no estoy loco, lo que estoy es harto de las típicas frases que me toca oír tras la pregunta de “y tú, ¿qué estudias?” por parte de amigos y familiares y mi seguida respuesta: “…arquitectura”, tras la que viene la retahíla de frases funestas, pesimistas y tremendistas, algunas de ellas por parte de arquitectos incluso, lo cual me sorprende y me decepciona aún más, si cabe.
Pues sí, estudio arquitectura, y no estoy loco, tal vez este bastante más cuerdo que la mayoría, pero eso en estos tiempos, no importa demasiado. No soy de los que han empezado esta carrera con la típica frase: “cuando salgamos la cosa ya habrá mejorado”. No, ni yo ni muchos de mis compañeros, nosotros no podemos permitirnos estar locos, empezamos una de las carreras más duras que se pueden estudiar en este país, somos conscientes de que vamos a renunciar a muchas cosas, vamos a entregar la mayor parte de nuestro tiempo a una causa, y creedme que si fuera una causa perdida no estaríamos aquí.
Con la profesión golpeada por la crisis y por la legislación, la carrera más cara que nunca y las posibilidades de obtener una beca bajo mínimos, nosotros no podemos ser otra cosa que valientes guerreros ¿Por qué estamos aquí? ¿Por qué esos alumnos de quinto nos lanzan miradas extrañas y compasivas? oigo decir entre murmullos: “No entiendo como estos chicos siguen queriendo estudiar arquitectura”. Me entristece, me entristece mucho saber que gente que sabe mucho más que nosotros sobre esta carrera, sobre arquitectura, que ha tenido la oportunidad de estudiar las obras de los más grandes, que ha experimentado el placer de proyectar sigan sin entendernos.
Pues señores, estamos aquí, en primero de arquitectura, orgullosos y llenos de fuerza, porque si empezamos derrotados de esta no salimos vivos. Los que estamos aquí queremos, realmente, ser arquitectos; los que querían forrarse se han ido, esto ya no es negocio, los que seguimos aquí somos como muchos de vosotros allá en vuestro primer día de carrera ¿ya no os acordáis? Sin ninguna idea sobre quien era ese tal Mies o Wright, y cada día os fascinaba más, cada día veías la ciudad con ojos más críticos, más ávidos de arquitectura y ahora ya no podéis evitar radiografiar cada edificio al que entráis, casi automáticamente, como el que respira o anda, sin pensar.
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Soy un chico joven, acabo de empezar arquitectura y no, no estoy loco, lo que estoy es harto de las típicas frases que me toca oír tras la pregunta de “y tú, ¿qué estudias?” por parte de amigos y familiares y mi seguida respuesta: “…arquitectura”, tras la que viene la retahíla de frases funestas, pesimistas y tremendistas, algunas de ellas por parte de arquitectos incluso, lo cual me sorprende y me decepciona aún más, si cabe.
Pues sí, estudio arquitectura, y no estoy loco, tal vez este bastante más cuerdo que la mayoría, pero eso en estos tiempos, no importa demasiado. No soy de los que han empezado esta carrera con la típica frase: “cuando salgamos la cosa ya habrá mejorado”. No, ni yo ni muchos de mis compañeros, nosotros no podemos permitirnos estar locos, empezamos una de las carreras más duras que se pueden estudiar en este país, somos conscientes de que vamos a renunciar a muchas cosas, vamos a entregar la mayor parte de nuestro tiempo a una causa, y creedme que si fuera una causa perdida no estaríamos aquí.
Con la profesión golpeada por la crisis y por la legislación, la carrera más cara que nunca y las posibilidades de obtener una beca bajo mínimos, nosotros no podemos ser otra cosa que valientes guerreros ¿Por qué estamos aquí? ¿Por qué esos alumnos de quinto nos lanzan miradas extrañas y compasivas? oigo decir entre murmullos: “No entiendo como estos chicos siguen queriendo estudiar arquitectura”. Me entristece, me entristece mucho saber que gente que sabe mucho más que nosotros sobre esta carrera, sobre arquitectura, que ha tenido la oportunidad de estudiar las obras de los más grandes, que ha experimentado el placer de proyectar sigan sin entendernos.
Pues señores, estamos aquí, en primero de arquitectura, orgullosos y llenos de fuerza, porque si empezamos derrotados de esta no salimos vivos. Los que estamos aquí queremos, realmente, ser arquitectos; los que querían forrarse se han ido, esto ya no es negocio, los que seguimos aquí somos como muchos de vosotros allá en vuestro primer día de carrera ¿ya no os acordáis? Sin ninguna idea sobre quien era ese tal Mies o Wright, y cada día os fascinaba más, cada día veías la ciudad con ojos más críticos, más ávidos de arquitectura y ahora ya no podéis evitar radiografiar cada edificio al que entráis, casi automáticamente, como el que respira o anda, sin pensar.
Acabo de empezar arquitectura y no estoy loco, dejad que nos equivoquemos.
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Soy un chico joven, acabo de empezar arquitectura y no, no estoy loco, lo que estoy es harto de las típicas frases que me toca oír tras la pregunta de “y tú, ¿qué estudias?” por parte de amigos y familiares y mi seguida respuesta: “…arquitectura”, tras la que viene la retahíla de frases funestas, pesimistas y tremendistas, algunas de ellas por parte de arquitectos incluso, lo cual me sorprende y me decepciona aún más, si cabe.
Pues sí, estudio arquitectura, y no estoy loco, tal vez este bastante más cuerdo que la mayoría, pero eso en estos tiempos, no importa demasiado. No soy de los que han empezado esta carrera con la típica frase: “cuando salgamos la cosa ya habrá mejorado”. No, ni yo ni muchos de mis compañeros, nosotros no podemos permitirnos estar locos, empezamos una de las carreras más duras que se pueden estudiar en este país, somos conscientes de que vamos a renunciar a muchas cosas, vamos a entregar la mayor parte de nuestro tiempo a una causa, y creedme que si fuera una causa perdida no estaríamos aquí.
Con la profesión golpeada por la crisis y por la legislación, la carrera más cara que nunca y las posibilidades de obtener una beca bajo mínimos, nosotros no podemos ser otra cosa que valientes guerreros ¿Por qué estamos aquí? ¿Por qué esos alumnos de quinto nos lanzan miradas extrañas y compasivas? oigo decir entre murmullos: “No entiendo como estos chicos siguen queriendo estudiar arquitectura”. Me entristece, me entristece mucho saber que gente que sabe mucho más que nosotros sobre esta carrera, sobre arquitectura, que ha tenido la oportunidad de estudiar las obras de los más grandes, que ha experimentado el placer de proyectar sigan sin entendernos.
Pues señores, estamos aquí, en primero de arquitectura, orgullosos y llenos de fuerza, porque si empezamos derrotados de esta no salimos vivos. Los que estamos aquí queremos, realmente, ser arquitectos; los que querían forrarse se han ido, esto ya no es negocio, los que seguimos aquí somos como muchos de vosotros allá en vuestro primer día de carrera ¿ya no os acordáis? Sin ninguna idea sobre quien era ese tal Mies o Wright, y cada día os fascinaba más, cada día veías la ciudad con ojos más críticos, más ávidos de arquitectura y ahora ya no podéis evitar radiografiar cada edificio al que entráis, casi automáticamente, como el que respira o anda, sin pensar.
Acabo de empezar arquitectura y no estoy loco, dejad que nos equivoquemos.
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lunes, 17 de junio de 2013

"La era de los grandes divos en el mundo de la arquitectura se ha terminado"

Artículo de Elena Sanz para El Confidencial.
Publicado el 8 de junio de 2013
link


“Nuestro principal objetivo es dignificar de nuevo la profesión del arquitecto, recuperar el prestigio y acabar con el divismo que ha impregnado las escuelas de arquitectura los últimos años”. Son palabras de Ignacio V. Sandoval, uno de los impulsores de la Escuela de Arquitectura más joven de España, en la Universidad Rey Juan Carlos, junto a Pablo Prieto, Raquel Martínez, Alberto Ruiz y Luisa Walliser. Desde sus aulas, como desde los colegios de arquitectura, la defensa de su profesión y su rechazo a la futura Ley de Servicios Profesionales (LSP) está siendo también muy activa.
“Dentro de nuestra profesión hay arquitectos, tasadores, peritos… profesiones todas ellas igual de dignas. No hay arquitectos de primera o de segunda. No todos podemos o queremos ser un Calatrava y por eso, en nuestra escuela, no preparamos a los futuros arquitectos para ser grandes divos. Esa época se ha terminado".

La Escuela -Grado en Fundamentos de la Arquitectura- solamente lleva dos años de rodaje. No será hasta dentro de cuatro -cinco años de grado más otro año de máster- cuando salgan a la calle los primeros arquitectos formados entre sus cuatro paredes y con una nueva manera de entender la arquitectura. "Muchos profesionales se han visto paralizados por la crisis sin darse cuenta de que tienen cualidades para hacer otras muchas cosas. No todo se reduce a construir grandes obras faraónicas, ni a construir viviendas".

Para Sandoval, la crisis ofrece la oportunidad de modificar la manera de ver la arquitectura y su objetivo es que "dentro de cuatro años, los futuros arquitectos tengan la mente preparada para afrontar la crisis de otra manera". Por ahora, esa crisis ha provocado la huida de España de cientos de profesionales, mientras que los que han decidido quedarse se enfrentan a condiciones laborales cada vez más precarias. "El mayor drama de la profesión es el de los falsos autónomos. El arquitecto asume mucho riesgo siendo autónomo y como contrapartida no obtiene ningún beneficio. Y lo peor es que siempre ha sido así", lamenta Sandoval.

Uno de cada cuatro arquitectos trabaja bajo la figura ilegal de falso autónomo, según el Sindicato de Arquitectos (SARQ). Una fórmula a la que se ve abocada la inmensa mayoría de ellos ya que, tal y como reconocen estos profesionales, no tienen otra alternativa. La elección es tener trabajo o no tenerlo.

Guerra de honorarios y falsos autónomos

Y es precisamente la falta de trabajo lo que ha desatado una auténtica guerra de precios dentro de la profesión. "Algunos compañeros están tirando los honorarios por los suelos. Hay una competencia brutal", explica Almudena Gancedo, arquitecto técnico de Valencia. "Tenemos una responsabilidad civil tanto por la obra que está en marcha como en la que ya se ha terminado. Si hay cualquier problema, somos responsables, y si mi seguro no lo cubre puedo perder mi casa o incluso ir a la cárcel", añade. "Entiendo que hay que pagar la hipoteca, dar de comer a los hijos, pero lamento que muchos compañeros estén tirando los precios porque en un futuro, si hay algún problema con las obras que han dirigido, no podrán afrontar el coste", explican.

A Almudena Gancedo, a Ignacio V. Sandoval y a cientos de arquitectos les indignan las ofertas de empleo que ponen de manifiesto la explotación y devaluación a la que se han visto postrados muchos de ellos tras los años del boom inmobiliario. Ofertas que, como la que ofrece un sueldo bruto entre 600 y 900 euros al mes a un becario con, al menos, dos años de experiencia y a jornada completa, incendian las redes sociales día a día.

Muchos de estos arquitectos, acuciados por la crisis, sucumben a este tipo de ofertas. Otros, por el contrario, han decidido poner tierra de por medio alentados, en muchas ocasiones por las instituciones públicas. "Si te vas debería ser porque te apetece no porque te estén forzando u obligando. No estoy en absoluto de acuerdo en formar arquitectos en España para que se vayan a otros países. Me da mucha pena que se esté alentando que la gente se marche de España tanto desde el Gobierno y desde las instituciones. Queda mucho por hacer aquí, como por ejemplo, en materia de rehabilitación. El desastre es tan grande y hay tantas cosas por cambiar...", lamenta Sandoval.

Rehabilitación, accesibilidad, sostenibilidad o gestión son palabras todas ellas muy presentes en el lenguaje y en el ideario de esta joven Escuela de Arquitectura y de su curso de verano que, a pesar de los recortes en educación, ha conseguido situarse en el radar de los futuros arquitectos españoles.
La crisis no ha hecho mella en ellos ni en el nivel de exigencia. Una nota de corte por encima del 9 y más de 70 alumnos por curso son cifras que hablan por sí solas.

*nosotros hubiéramos elegido otra imagen para ilustrar el artículo, pero hemos respetado la original de la publicación.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Resultados del curso de Introducción a Proyectos

Este ha sido el primer año que hemos tenido una asignatura de proyectos en el Grado.
El resultado ha sido excelente, y no sólo lo opinamos los profesores involucrados, sino también otros profesores y arquitectos que nos han visitado en las sesiones críticas.
Para que podáis comprobar por vosotros mismos los resultados obtenidos, os dejo con los enlaces a los dossieres elaborados por algunos de los alumnos como resumen final del curso.
(gracias por la dedicación y el entusiasmo!)


Daniel Soto

Miguel Gómez Meirás

Rocío Márquez

Andrea Velasco

Marta Paxarín

Andrea Matienzo

martes, 30 de abril de 2013

Estuvimos en la Asamblea de CREARQ



El fin de semana del 12, 13 y 14 de Abril, Samuel y Menti, como delegados del Grado, acudimos a la asamblea de CREARQ (Consejo de Representantes de Estudiantes de Arquitectura) en la escuela de Alcalá de Henares.

Aparte de conocer a los delegados de 17 universidades españolas, pudimos asistir el viernes a una conferencia sobre la arquitectura del futuro y a una visita guiada al Parador.

El sábado y el domingo,  participamos de forma activa e intensa en las distintas jornadas asamblearias donde se trataron diversos temas, entre los que destacaron la comparación entre Planes de Estudio y el posicionamiento del Consejo ante el borrador del anteproyecto de la Ley de Servicios Profesionales (LSP).

Tras hablar de los Planes de Estudio, y establecer las comparativas oportunas, presumimos orgullosos de la forma en la que está planteado nuestro Grado ya que es novedoso y se libra de toda cadena tradicional y obsoleta, está diseñado con el objetivo de crecer y adaptarse junto con los alumnos, y prepara y forma profesionales con vistas al futuro del momento: el futuro laboral. Cabe destacar que el resto de universidades estaban asombradas con nuestro Plan de Estudios y bastante gente nos dio la enhorabuena.

Respecto a la LSP el Consejo aprovechó esta asamblea para componer su posicionamiento, en cuya redacción también participamos.

Aparte de los temas tratados en las reuniones, aprovechamos esta gran oportunidad para informarnos sobre el funcionamiento de las distintas delegaciones nacionales, sobre la representación estudiantil en sus universidades y sobre cómo hacer de nuestro Grado una formación completa y envidiable, en el buen sentido, por todos.
Aún no formamos parte del Consejo de Representantes de Estudiantes de Arquitectura, ya que son muchas las cosas que hay que mover, hablar y aprender para poder hacerlo. Si todo va bien y, sobre todo, si a vosotros os parece lo acertado, nuestra escuela pasará a estar en la lista de CREARQ en la próxima asamblea, que será a mediados de Octubre en Segovia.


Como conclusión, desde la delegación del Grado en Fundamentos de la Arquitectura nos gustaría comunicaros lo mucho que aprendimos esos días, lo interesados que nos mostramos y la energía que nos trajimos de vuelta para mejorar y empezar a crear actividades y dinámicas nuevas. Queremos agradeceros  la gran oportunidad que supone el haber asistido a semejante acto como vuestros representantes y recordaros que como tal estamos a vuestra entera disposición.

 “Nadie dijo que fuera fácil, solo prometieron que valdría la pena”

Samuel Rubio Sánchez y Menti Conde Espinosa

[Menti y Samuel son los delegados del Grado en Fundamentos de la Arquitectura y alumnos de 2º y 1er curso, respectivamente. Queremos agradecerles que, en mitad de la vorágine del final de curso, hayan encontrado el hueco para contarnos sus experiencias en esta asamblea.] 

jueves, 25 de abril de 2013

Un poco de inspiración...

Se acerca el final de curso: entregas, agobios, correcciones, noches en blanco, exámenes...
Todos necesitamos un poco de inspiración y creer en nosotros mismos y nuestras capacidades.

Por eso, os dejamos esta charla de Mario Alonso Puig en TEDxGranVía
(la foto que aparece en la cabecera es poco atractiva, lo sabemos, pero dadle al PLAY!)


viernes, 12 de abril de 2013

Manifiesto (incompleto) para el crecimiento. Bruce Mau

Hoy queremos compartir con vosotros este texto de Bruce Mau que es altamente inspirador, y una buena referencia para todos los que tratamos de crear. Pódeis leerlo en versión original aquí.

Imagen
1. Permite que los acontecimientos te cambien. Tienes que estar deseando crecer. El crecimiento no es algo que te ocurre. Tú lo produces. Tú lo vives. Los requisitos del crecimiento son: que estés abierto a experimentar nuevos acontecimientos y dispuesto a ser cambiado por ellos.

2. Olvídate de lo bueno. Lo bueno es una medida conocida; es aquello en lo que todos estamos de acuerdo. Crecer no es algo necesariamente bueno. El crecimiento es una exploración intermitente que no necesariamente nos llevará a lo que estamos buscando. Mientras te apegues a lo bueno, nunca alcanzarás el verdadero crecimiento.

3. El proceso es más importante que el resultado. Cuando el resultado conduce al proceso, sólo llegaremos a donde ya hemos estado. Si el proceso conduce al resultado, quizás no sabremos a dónde vamos, pero sabremos que queremos estar ahí.

4. Ama tus experimentos (como amarías a un hijo feo). La emoción es el motor del crecimiento. Goza la libertad de considerar tu trabajo como maravillosos experimentos, intentos, ensayos y errores. Adopta un enfoque de largo plazo y permítete todos los días la diversión de fracasar.

5. Profundiza. Entre mayor profundidad alcances, más probable será que encuentres algo valioso.

6. Captura los accidentes. La respuesta incorrecta es la respuesta acertada en busca de una pregunta diferente. Acumula respuestas equivocadas como parte del proceso. Plantéate diferentes preguntas.

7. Estudia. Un estudio es un lugar para estudiar. Utiliza la necesidad de producir como una excusa para estudiar. Todos se beneficiarán.

8. Divaga. Permítete divagar sin propósito. Explora lo colindante. Evita los juicios. Deja la crítica para después.

9. Comienza donde sea. John Cage nos dice que él no saber dónde comenzar es una forma común de parálisis. Su consejo: comienza donde sea.

10. Todos somos líderes. El crecimiento ocurre. En el momento en que se dé, déjalo surgir. Aprende a seguir a otros cuando tenga sentido. Permite que cualquiera dirija.

11. Cosecha ideas. Edita las aplicaciones. Las ideas necesitan de una dinámica, de un flujo, de un ambiente generoso para sobrevivir.

12. No dejes de moverte. El mercado y su dinámica tienen la tendencia a reforzar el éxito. Resístelo. Permite que el fracaso y la capacidad de cambio sean parte de tu práctica.

13. Desacelérate. Apártate de la sincronía de los marcos de tiempo establecidos y te sorprenderán las oportunidades que se presentarán.

14. No seas «cool». «Cool» es el temor conservador vestido de negro. Libérate de los límites de esta naturaleza.

15. Haz preguntas tontas. El crecimiento se alimenta del deseo y de la inocencia. Valora la respuesta, no la pregunta. Imagínate aprendiendo a lo largo de tu vida al ritmo de un niño.

16. Colabora. El ambiente que prevalece entre la gente que trabaja en equipo está lleno de conflictos, fricciones, discordias, gozos y un vasto potencial creativo.

17. _____________. Intencionalmente conservado en blanco. Deja espacio para las ideas que aún no has tenido y para las ideas de otros.

18. Desvélate. Cosas extrañas ocurren cuando has ido muy lejos, cuando llevas mucho tiempo despierto, has trabajado demasiado y estás aislado del resto del mundo.

19. Trabaja la metáfora. Cada objeto tiene la capacidad de representar algo distinto de lo que aparentemente es. Trabaja en lo que representa.

20. Asegúrate de correr riesgos. El tiempo es algo genético. El hoy es hijo del ayer y padre del mañana. El trabajo que haces hoy creará tu futuro.

21. Repítete. Si te gusta, hazlo otra vez. Si no te gusta, hazlo otra vez.

22. Inventa tus propias herramientas. Haz híbridos con tus propias herramientas para construir cosas únicas. Aun las herramientas más sencillas pueden construir avenidas completamente nuevas para la exploración. Recuerda que las herramientas amplifican nuestras capacidades, y que la más pequeña de éstas puede hacer una gran diferencia.

23. Súbete a los hombros de los demás. Puedes viajar más lejos montado en los logros de quienes te han precedido. Y desde ahí, la vista es mucho mejor.

24. Evita el software. El problema con el software es que todo el mundo lo tiene.

25. No limpies tu escritorio. Podrías encontrar por la mañana algo que no pudiste ver esta noche.

26. No participes en concursos en busca de reconocimiento. Simplemente no lo hagas. No es bueno para ti.

27. Lee sólo las páginas del lado izquierdo. Marshall McLuhan lo hacía. Si disminuimos la cantidad de información, dejamos espacio para lo que él llamaba nuestro “coco/sesera”.

28. Crea nuevas palabras. Expande el léxico. Las nuevas condiciones demandan nuevas formas de expresión. La expresión genera nuevas condiciones.

29. Piensa con la mente. Olvida la tecnología. La creatividad no es un objeto-dependiente.

30. Organización = Libertad. La verdadera innovación en diseño, o en cualquier otro ámbito, ocurre en un contexto. Ese contexto es una suerte de empresa manejada como cooperativa. Frank Gehry, por ejemplo, sólo es capaz de crear Bilbao porque su estudio lo puede realizar dentro de presupuesto. El mito de una separación entre los «creativos» y los «de traje» es lo que Leonard Cohen define como un «encantador artefacto del pasado».

31. No pidas dinero prestado. Nuevamente, es un consejo de Frank Gehry. Al mantener el control financiero, mantenemos el control creativo. Esto no es exactamente ciencia espacial, pero es sorprendente lo difícil que resulta mantener esta disciplina y cuántos han fallado en ello.

32. Escucha con atención. Todo colaborador que entra en nuestra órbita trae consigo un mundo más extraño y complejo de lo que jamás hubiéramos imaginado. Al escuchar el detalle y la sutileza de sus necesidades, deseos o ambiciones, hacemos coincidir su mundo con el nuestro y ninguna de las partes volverá a ser la misma.

33. Haz visitas de campo. La amplitud del mundo es mucho más grande que la de tu televisor o Internet; más profunda, interactiva, rentable y dinámica que cualquier ambiente simulado en computadora en tiempo real.

34. Comete errores más rápido. Esta no es mi idea; la pedí prestada. Creo que pertenece a Andy Grove.

35. Imita. No seas tímido al respecto. Intenta llegar tan cerca como puedas. Nunca recorrerás todo el camino, y la separación puede resultar realmente sorprendente. Sólo necesitamos observar a Richard Hamilton con su versión del gran vaso de Duchamp para ver lo rica, desacreditada y desaprovechada que es la imitación como técnica.

36. Improvisa. Cuando se te olviden las palabras, haz lo que Ella Fitzgerald: inventa algo más … pero no palabras.

37. Rómpelo, estíralo, flexiónalo, estréllalo, quiébralo, dóblalo.

38. Explora la otra orilla. Existe una gran libertad cuando evitamos adoptar el paquete tecnológico. No podemos encontrar la otra orilla porque estamos parados sobre ella. Intenta utilizar equipo con tecnología que se ha tornado obsoleta por un ciclo económico, pero que aún posee un rico potencial.

39. Descansos para tomar café, Viajes en taxi, Esperas entre bambalinas. El verdadero crecimiento con frecuencia ocurre fuera de los espacios en los que intentamos que se dé; en espacios poco ortodoxos — lo que el Dr. Seuss llama «el lugar de espera». Hans Ulrich Obrist una vez organizó una conferencia sobre ciencia y arte con toda la infraestructura de una conferencia — recepción, charlas, comidas, llegadas al aeropuerto — lo único que no hubo fue conferencia. Aparentemente el experimento fue altamente exitoso y gestó un ambiente de colaboración que aún persiste.

40. Evita marcar áreas. Sáltate las cercas. Las fronteras de la disciplina y los ambientes regulatorios son intentos de controlar la tormentosa vida creativa. Comúnmente son esfuerzos entendibles para ordenar los procesos evolutivos complejos. Nuestro trabajo es saltar cercas y atravesar campos.

41. Ríete. La gente que visita nuestro estudio con frecuencia comenta sobre cuánto nos reímos. Desde que soy consciente de ello, lo utilizo para medir lo cómodamente que nos estamos expresando.

42. Recuerda. El crecimiento sólo es posible como producto de la historia. Sin memoria, la innovación se convierte en mera novedad. La historia da rumbo al crecimiento. Pero la historia nunca es perfecta. Cada recuerdo es una imagen degradada o recompuesta de un momento o acontecimiento previo. Esto es lo que nos hace conscientes de que se trata del pasado, y no del presente. Ello significa que cada recuerdo es nuevo, que se trata de algo diferente de su fuente y con un gran potencial de crecimiento propio.

43. Dale el poder a la gente. El juego sólo puede ocurrir cuando la gente siente que tiene el control sobre su vida. No podemos ser agentes libres si no somos gente libre.

miércoles, 3 de abril de 2013

El Señor...Ito

El Toyo del pasado a punto de teletransportarse al futuro ^^U
Autor: José María Echarte
Publicado originalmente el 18/03/2013 en nmas1.wordpress.com

Y el premio Hoteles Hyatt es paraaaaaaa….

¡Toyo Ito!

Procedamos por partes, como diría Jack el Destripador, mientras deconstruía la disciplina de la cirugía como acuerdo político en sus performances por Whitechappel. O así.

Leerán estos días aquello tan manido del Nóbel de la Arquitectura aplicado al premio Pritzker. Una mirada sencilla al jurado –en el que no está Benedetta, pero podría, ojo, porque ella ha tomado pescado con Toyo- lo aleja bastante del premio de la academia Sueca (Capaz también de lindos despropósitos como el de darle el de la paz preventivamente a Barack “Cow-Boy del estrecho de Ormuz” Obama). El premio Pritzker lo entrega una fundación privada sostenida por la cadena de hoteles Hyatt y con un jurado en el que junto a algunos miembros de interés, como Glenn Murcutt, aparecen otros inexplicables como Aravena o elementos peculiarísimos como el Lord Palumbo, al que solo podemos imaginar como recién salido de un sketch de Monty Python y capaz de los clichés más espectaculares cuando habla de arquitectura.

Sigan, que la cosa promete.

Así, nos encontraremos con la realidad: Un premio que se ha entregado en ocasiones por razones inescrutables y otras porque simplemente tocaba. Entre los primeros el de Zaha Hadid, premiada cuando su obra distaba mucho de ser lo que es ahora… en cantidad, claro, y que no ha evitado las imposturas de una Zaha fuera de la realidad que aun hoy en día sigue hablando (desde la cubierta del yate y vestida de Lagerfeld) de una misoginia aplicada a su persona que resulta insufrible y que entorpece y empaña el –muy necesario- debate real sobre los problemas –muchísimos- de la mujer en esta disciplina. Entre los segundos el del año pasado en que la expansión económica de China tuvo su reflejo (Hay hoteles que construir, amigos) en este Pritzker a Wang Shu que pudiendo ser merecido –como tantos otros- no deja de perder fuerza por lo precipitado y en buena medida por lo interesado.

Así pues, el Pritzker es como el MTV Young Choice Award: Una forma de estar entretenidos una tarde de domingo de marzo, probablemente lluviosa, jugando a la porra habitual del “sile” “nole”… y poco más, salvo para una prensa generalista (Y sintiéndolo mucho especializada a veces) poco dada al análisis y centrada habitualmente en darle el pasavolante a la noticia de agencia cuando de arquitectura hablamos.

[Destacables la reseña de Benedetta Tagliabue por lo tróspido y la del diario vasco que a parte de inventar el adjetivo “ingravico” se descuelga con llamar a Toyo Ito ¿El nuevo Gaudí? ¿WTF?]

Sin embargo, no deja de resultar curioso el enfoque, que proviene de la misma “citation” del jurado, con el que se publicitan estas cuestiones. Uno que lamentablemente venimos viendo hace tiempo y que alcanzó quizá su punto más álgido en ese publireportaje innecesario a la mayor gloria de Norman Foster que es “Cuanto Pesa su Edificio Mr. Foster”.

Todo lo estropea ese afán de meter un precioso catalogo lo politically correct absurdo y buenrollista en menos de  cinco párrafos. Y la realidad no deja de ser más sencilla: ¿Es Toyo Ito un gran arquitecto? Si ¿Tiene edificios memorables? Si ¿Tiene textos memorables? Si. Aunque sea solo por su influencia el texto sobre arquitectura liquida (fluida) merece esta posición, se esté más o menos de acuerdo con toda su argumentación.

¿Tenemos por eso que obviar sus obras menores, o incluso fallidas -que las tiene, algunas de ellas en España- o convertirlo en una especie de superhombre buenérrimo, majérrimo y socialérrimo? Definitivamente no. De hecho esos excesos, esas odas, innecesarios, empobrecen los meritos -claros- de Ito, a quien le vendría mejor ese reconocimiento amplio y humano de errores y aciertos que no son sino el reflejo de esta complejísima disciplina en la que es imposible acertar siempre y en la que en el caso de Ito (Como lo era en el de Foster sin ese absurdo panegírico pergeñado por Lady Foster) la realidad es mucho más interesante en toda su humana amplitud que la impostada imagen que los public relations, productores o jurados de premio hotelero pretenden vendernos.

Hasta aquí, la reflexión seria. Lo prometemos.

Más allá de ella, siempre que se entrega un Pritzker hay quienes –envidiosos como somos- empleamos nuestro tiempo en desmitificar la cosa. Viene bien, ayuda a quitarse muchas tonterías de encima y sobre todo, pone en perspectiva los premios, sean cuales sean, sin que por ello uno no admita que la obra del premiado es digna -como es el caso- de encomio.

Así:

[A Julen Asúa original joke]

En exclusiva, la banda sonora de la entrega del Premio Pritzker de este año al Señor… Ito!


Atentos especialmente a los pasajes de la letra:
Se lleva el gato al agua, por ser bonito, el Señor Ito (Best critic sentence evah!)
Y la no menos clara y contundente:
Estoy como una perra, que me derrito, por morder las hechuras del Señor Ito (Dámelo todo, Toyo)

[An Alicia Guerrero original gag]

Importantísimo ir bien vestido a la ceremonia, para lo que habrá que tener cuidado, Señor..Ito, con el planchado de pantalones:


Aunque claro, no vayamos a pensar que todo el monte es orégano con esto de los premios. El amor, por ejemplo, se hace difícil para los laureados:


Y luego que nos creemos que esto de los premios es un paseo por el bosque, pero nada de nada porque el Pritzker es una competición cut-throat donde las haiga. Aquí unas imágenes exclusivas de Toyo dejándole claro a Aravena quien tiene que ganar.


Eso si, nada supera ese momento en que el Lord Palumbo (Es que es escribirlo y ver a John Cleese oigan) –interpretado para esta dramatización por Fernando Fernán Gómez- te da la noticia de que has ganado.


En fin, amigos, que tampoco perdamos el oremus. Aporten sus interpretaciones, enhorabuena a los premiados y al Señor….Ito, que suponemos habrá quemado los karaokes de Tokio al ritmo de:

Vamos Toyo, sal a bailar, que tu lo hace fenomenal, tu cuerpo se mueve como una mediateca… suave, suave, su – su – su – ave.

[Y no crean que lo anterior es broma. Podría parecerlo. La realidad es que visto ese falso techo, ese edificio que aguanta lo que le echen, me sobra toda la impostura de la citation. ]

[agradecemos a José María Echarte que nos haya permitido reproducir tan divertido - y serio - artículo en nuestro blog, y esperamos tenerle muy pronto de visita con nosotros ;-)]